jueves, 7 de julio de 2011

Algunas sugerencias para vivir con la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano

Es común que asociemos la imagen de una persona joven atendiendo a un abuelo o abuela cuando pensamos en la Enfermedad de Alzheimer (EA). La realidad es que es ostensiblemente superior el número de personas mayores que sufren la enfermedad, pero en algunos casos la imagen debe ser interpretada al contrario, y los números por pequeños que sean, significan mucho.
Así pues, el Alzheimer no es solo una enfermedad de personas mayores, sino que también se presentan casos en personas menores de 65 años, de hecho es la causa más frecuente de demencia degenerativa en personas jóvenes de entre 30 y 65 años. Este es un colectivo que merece una especial atención, pues presentan unas características especiales que apenas desde hace pocos años empiezan a ser tenidas en cuenta.
Este número de Magazín Alzheimer lo dedicaremos al denominado Alzheimer precoz o presenil. La aparición de la EA en personas jóvenes es devastadora, pues trunca el proyecto de vida del paciente ─ quien por lo corriente está en plena actividad laboral ─, y el de sus allegados, ya que al margen del lazo afectivo, el paciente tiene además responsabilidades, hijos y familiares a su cargo.
Qué decir del cuidador, generalmente la pareja de la persona enferma, que pueden tener padres mayores o nietos que también necesitan cuidado. A menudo, las personas pueden verse abrumadas al tenerlo que atender todo al mismo tiempo.
Por ello, este colectivo necesita acciones y atenciones un tanto diferentes a las de las personas mayores, desde su reconocimiento y ayuda social intensiva y extensiva, sobre todo, para mantener el núcleo familiar y ayudar a la pareja, a los hijos y en algunos casos a los padres y hermanos que deben afrontar esta situación. Por otra parte, también se requiere del conocimiento de la enfermedad y la estrategia terapéutica requerida a través de la investigación científica.
Los tratamientos clave en el Alzheimer son la educación y el apoyo. Esto es especialmente cierto teniendo dado los desafíos sociales específicos que plantea la aparición temprana del Alzheimer. Conectarse a servicios tales como grupos de apoyo pueden ayudar a identificar los recursos disponibles, tener una mejor comprensión de la discapacidad y aprender a adaptarse a la situación.
Hay que recordar que, ni el enfermo de Alzheimer ni su familiar cuidador están solos. Hay muchos recursos disponibles para ayudarle, su familia y cuidadores profesionales pueden darle apoyo parahacer frente a esta enfermedad. Las opciones de apoyo pueden variar dependiendo de donde se vive, de modo que, tanto la persona enferma como su cónyuge o pareja deben indagar sobre las ayudas disponibles y establecer un plan para la gestión de la progresión de su enfermedad, sobre todo en las primeras etapas de la enfermedad. Saber que se tiene un plan, y que se han determinado el apoyo y los recursos disponibles, ayudará en gran medida a todos en el futuro.

Formación y apoyo para familiares de personas con demencia presenil en Fundación ACE
Uno de los aspectos más difíciles de afrontar es el de las familias. La contundencia de un diagnóstico positivo cuando un querido familiar está en la plenitud de la vida, con esperanzas de futuro, cuando aun la familia depende de su trabajo y presencia, justifican todos los esfuerzos que se hagan en pos de la formación y apoyo de estas familias.
Las familias que tienen a su cargo una persona con demencia en edad joven, cuando necesitan apoyo y formación, son dirigidas a recursos ya existentes en la comunidad no diseñados para personas jóvenes, con estilo de vida y necesidades diferentes a la población de personas mayores con demencia. Por esta razón, al poco tiempo de haber empezado, no se identifican con los otros miembros y dejan el grupo. 
Asimismo, buscando solución a sus necesidades, siguen pidiendo ayuda para hacerse cargo de los importantes cambios que la enfermedad ha introducido en sus vidas. La gran mayoría de familiares pertenecen a una franja de población activa laboralmente, que además de cuidar al enfermo tienen responsabilidades laborales y de familia, situación que genera una gran inestabilidad, desconcierto y fragilidad del grupo.
La Obra Social de Catalunya Caixa y Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades han venido realizando, desde 2009, el proyecto "Formación a familias de jóvenes con enfermedad de Alzheimer". Este programa se considera pionero e innovador en Cataluña, ya que solo existen grupos de apoyo a familiares de personas con Alzheimer de inicio tardío y centrado a una población de edad avanzada.
Continuando con esta labor de formación, se anuncia el inicio de nuevos grupos de formación y ayuda destinados a cónyuges e hijos de personas afectadas de demencia presenil (menores de 65 años) y ofrece plazas gratuitas para aquellos familiares que estén interesados.
La actividad se organizará a través de 4 grupos (2 grupos dirigidos a cónyuges y 2 grupos dirigidos a hijos), la fecha de inicio será el próximo mes de septiembre de 2011, con una periodicidad quincenal, y tendrán lugar en el Hospital de Dia de Fundació ACE, ubicado en la calle Taquígraf Garriga, 6-8 de la ciudad de Barcelona. Para obtener más información o inscribirse es necesario ponerse en contacto con la coordinadora de estos grupos, Pilar Cañabate, trabajadora social de Fundació ACE a través de correo electrónico: pcanyabate@fundacioace.com o al tel. 93 430 47 20.

Hacer frente a la aparición de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, algunas recomendaciones
La enfermedad de Alzheimer tiene un tremendo impacto a cualquier edad. Sin embargo, no esperamos a ver la demencia a una edad temprana, por lo que los problemas que surgen en el trabajo o en casa puede ser mal interpretados. Las personas con Alzheimer de inicio temprano pueden perder las relaciones o puestos de trabajo en lugar de ser identificado como médicamente enfermos o discapacitados.
Hacer frente a la aparición temprana de la EA requiere el apoyo de familiares y amigos, así como una cuidadosa planificación de cuidados a largo plazo y la forma de pagar por ello. Además de tener que considerar las opciones de tratamiento, las personas  que lo sufren todavía pueden además estar a cargo del cuidado de hijos o nietos, y tendrán que hacer frente a una pérdida de ingresos, hacer los arreglos para el futuro de su familia y para su propio cuidado.
El efecto acumulativo de todas estas necesarias decisiones puede parecer abrumadora, pero tomando las cosas paso a paso, resolviendo un asunto a la vez, puede hacer que la situación sea más manejable.
Aunque puede que no sea fácil al principio, se puede tener una vida plena y productiva. Tomarse el tiempo para prepararse para los desafíos que vienen a medida que progresa la enfermedad facilitará las transiciones difíciles.
Primero que todo, y por difícil que parezca, las personas con enfermedad de Alzheimer de inicio temprano deben entender que la vida no ha terminado. Si bien es cierto que va a cambiar a medida la enfermedad progrese, hay cosas que puede hacer para mantener una vida plena y productiva.
Algunas acciones personales pueden servir para mantener un buen estado de salud (físico y mental) a pesar de la enfermedad. Por ejemplo,
  • La enfermedad de Alzheimer afecta a cada persona de manera diferente. Habrá días buenos y días malos. Tratar de maximizar los buenos tiempos y no quedarse en los días malos.
  • Hacerse chequeos regulares y seguir las recomendaciones del médico sobre dieta, ejercicio y tomar medicamentos.
Asumir el cuidado de Usted mismo no quiere decir que se esté solo, que deba guardar sus miedos y sentimientos, que no pueda expresar sus necesidades, que deba sentirse apartado. Las siguientes sugerencias pueden ayudar a ello:
Dialogar con la familia y los amigos. Es imprescindible conversar tan pronto se pueda, después del diagnóstico, con los seres queridos. Las conversaciones deben involucrarlo todo, desde lo abstracto (como los temores y esperanzas) a la práctica (como las finanzas y las decisiones de cuidado).
Se debe incluir a todos los miembros de la familia en estas conversaciones, incluyendo a los niños. Es clave animar a los miembros de la familia para unirse a los grupos de apoyo donde pueden hablar sobre sus sentimientos con otros que están sufriendo la misma situación.
Se recomienda no desconectar de los amigos y compartir la experiencia de vivir con la enfermedad de Alzheimer, bien sea por su propio medio o invitándoles a asistir a programas educativos sobre la enfermedad. Igualmente, resulta muy conveniente mantener una vida social activa durante el mayor tiempo posible. 
Mantener al máximo las relaciones afectivas. La pérdida de la intimidad es algo conmovedor, con inicio temprano de Alzheimer. Muchas personas que desarrollan Alzheimer de aparición tardía ya han quedado viudas. Pero las parejas en sus 40 y 50 años están a menudo en el centro de su vida de pareja. Cónyuges o parejas se enfrentan a la posibilidad de pasar muchos años sin un socio activo. Perder el componente romántico y cambiar a un estado de cuidador complica la relación. Las siguientes sugerencias pueden servir a mejorar esta situación:
  • No tener miedo de pedir ayuda y  hablar abiertamente con la pareja sobre temas que son importantes para ambos, tales como las finanzas, el hogar y las responsabilidades de crianza de los hijos o nietos, y la intimidad sexual. 
  • Comprometerse a comunicar los cambios que se está experimentando y las formas en que las necesidades también han cambiado. Es fundamental mirar hacia el futuro en relación a sus necesidades de atención, hacer planes y tomar decisiones anticipadas juntos. Para ello puede ser útil armar una carpeta para que estos recursos puedan ser fácilmente localizados.
  • Encontrar nuevas actividades en las que ambos estén confortables y que puedan disfrutarse mutuamente.
  • Buscar un asesor que trabaje con parejas que enfrentan problemas tales como la sexualidad y el cambio de roles en la relación.
  • Animar a lapareja para unirse a un grupo de apoyo del cuidador.

Involucrar a los niños y jóvenes. Un diagnóstico Alzheimer de inicio temprano también puede ser difícil para los niños que conforman la familia (hijos, nietos, sobrinos, etc.) que no tienen la experiencia de la vida para entender lo que pasa o puede pasar. Los niños y los adolescentes pueden sentirse preocupados, llegar a culparse a sí mismos, enfadarse o reaccionar de varias maneras. Trate de:
  • Buscar actividades que pueden disfrutar juntos. En la medida de sus posibilidades, incremente el tiempo que pasa con ellos. Adecúe las actividades a sus posibilidades y necesidades. No se exija más allá de sus alcances, la relación no debe ser forzada y debe seguir resultando lo más natural posible.
  • Mantener el compromiso y hablar con ellos honestamente acerca de lo que se está experimentando, con un lenguaje apropiado, sin dramatismo pero sin encubrir la seriedad del asunto. Siempre es importante hacerles saber las cosas positivas de la situación, de paso sirven para plantearse un punto de vista diferente, menos cruel, pero igual de realista.
  • Buscar un grupo de apoyo para los niños y los jóvenes puede resultar conveniente. También lo puede ser invitarlos (según la edad) a algunas de las sesiones de consejería. También es importante hacer saber al tutor escolar y un trabajador social para hacerles conscientes de la condición que se vive.
  • Hacer un registro de sus pensamientos, sentimientos y experiencias por escrito, en video o en audio que pueden compartir con el resto de la familia. Para los niños y adolescentes puede resultar reconfortante e integrador conocer de su vida y agradecer la intención de compartir la sabiduría y los recuerdos con ellos.
Adecuar  el trabajo. Antes de que la enfermedad afecte de manera significativa su capacidad para realizar con eficacia su trabajo. En este caso puede resultar positivo hablar con el empleador, pero antes se debe planificar cuándo y qué se va a decir sobre la enfermedad. En tal conversación se han de dejar claras las posibilidades y las limitaciones.
Un asunto importante a tratar es el del momento en que se ha de dejar de trabajar, para lo que se ha de tomar una decisión consensuada en la que tendrá mucho que ver la parte médica. Mientras tanto, se pueden hacer ajustes para poder seguir trabajando el mayor tiempo posible. Esto ayudará a mantener los ingresos e independencia y mejorar la autoestima. 
También puede resultar beneficioso hablar con los supervisores acerca del diagnóstico. Puede ser posible que el empleador pueda realizar los ajustes necesarios que le permitan seguir trabajando el mayor tiempo posible. por ejemplo, cambiarle a una posición que se adapte mejor a sus limitaciones emergentes.
Es recomendable sentarse con el departamento de recursos humanos y hablar sobre los beneficios y las posibles opciones de jubilación anticipada. Si es necesario busque y utilice si hay disponible un programa de asistencia al empleado. Si se siente abrumado, considere reducir sus horas o tomar tiempo libre.
Arreglar los asuntos financieros. Las personas con inicio temprano de Alzheimer a menudo tienen que dejar de trabajar, y esta pérdida de ingresos es una preocupación seria. Disponer de los recursos económicos necesarios puede resultar aún más difícil si los esposos o parejas también han tenido que renunciar a sus puestos de trabajo para convertirse en cuidadores de tiempo completo. 
Algunos de los beneficios médicos y muchos otros programas de apoyo social no proporcionarán asistencia a menos que la persona con Alzheimer sea mayor de 65 años de edad. Las personas más jóvenes pueden necesitar exenciones especiales para entrar en este tipo de programas. Es necesario identificar y gestionar las ayudas de tipo económico a las que se puede acceder según las condiciones particulares (teniendo en cuenta que la EA es una enfermedad progresiva y que el grado de dependencia ha de irse ajustando a medida que avanza). Los expertos recomiendan:
  • Ponerse en contacto con los centros para servicios de salud y las asociaciones de pacientes y familiares para obtener más información acerca de las posibilidades de apoyo y las ayudas sociales, especialmente las de la Ley de la Dependencia.
  • Puede resultar conveniente hablar con un asesor financiero y un abogado que ayuden a planificar las necesidades financieras futuras. De otro lado, se deben organizar los documentos financieros y asegurar que el cónyuge o pareja entiende y puede manejar las finanzas de la familia.
  • Organice todos sus documentos financieros y legales, así como otros datos importantes (pólizas de seguros, información de la Seguridad Social, testamentos, etc) en un solo lugar, y deje que su cónyuge y / o hijos sepan dónde encontrarlos.
Consideraciones de carácter jurídico.  Es conveniente redactar y oficializar un documento de Voluntades Anticipadas, que aclare qué tipo de intervención médica se quiere recibir en el momento que el individuo se torna incapaz de comunicarse. Es necesario hacer que este tipo de documento se convierta en un recurso de común utilización, ya que hace respetar la voluntad del enfermo y ahorra muchos malos momentos relacionados en la toma de decisiones que tiene que ver con el familiar con EA.

Fuentes
Alzheimer's Association. Professionals & Researchers, Physicians. “Managing Alzheimer's: Younger Onset Issues” <www.alz.org> 12/27/2010
Cleveland Clinic. "Living With Early-Onset Alzheimer's Disease." Cleveland Clinic Health System. <www.cchs.net/health/health-info/docs/2400/2498.asp?index=9592%20> 14 Jun. 2006. 22 May 2008
About.com. Alzheimer’s Disease. “Coping with early-onset Alzheimer’s Disease <http://alzheimers.about.com/lw/Health-Medicine/Conditions-and-diseases/Coping-With-Early-Onset-Alzheimers-Disease.htm> February 11, 2009
Mayo Clinic staff.  Alzheimer’s Disease. Early-onset Alzheimer’s: When symptoms begin before 6 5 http://www.mayoclinic.com/health/alzheimers/AZ00009

Autor: Carlos Acosta Rizo

El Alzheimer presenil, algunas investigaciones recientes

La EA es una enfermedad que afecta mayoritariamente a las personas mayores. Pero esta enfermedad no se limita a la franja de edad por encima de los 65 años (aunque su mayor ocurrencia está por encima de los 75) sino que, en menor proporción (entre el 1 y el 5%) corresponden al inicio precoz de la enfermedad, afectando a personas jóvenes, de menos de 65 años.
De otro lado, de todas las personas que tienen enfermedad de Alzheimer, sólo alrededor del 5% desarrollan síntomas antes de los 65. Existen casos en los que la enfermdad se desarolla entre los 30 y 40 años, pero es más común verlo en personas entre los 50 y 60 años.

La investigación biomédica
La mayoría de los casos de enfermedad de Alzheimer de aparición tardía son lo que los investigadores llaman "esporádicos", o no necesariamente hereditarios, aunque el detonante no ha sido identificado. De otro lado, los investigadores coinciden en que casi todos los casos de Alzheimer inicio temprano son hereditarios.
Las causas genéticas de la EA no están del todo establecidas, dada su complejidad y la heterogeneidad en este aspecto. A partir de la década de 1990 se han incrementado los estudios genéticos con el objetivo de que den luces sobre los genes asociados al origen de la EA, especialmente de aparición tardía (responsable de entre el 95 y 99% de los casos). La investigación biomédica orientada a lograr un mejor conocimiento del Alzheimer precoz o presenil sigue siendo escasa, esencialmente  debido a la menor incidencia de la misma.
Los estudios en España sobre la EA de inicio temprano solo se inican a partir de 2005, investigaciones que no solo se centran en la patología en si misma (además del diagnóstico y tratamiento), sino también en sus efectos sociales.  
Precisamente, el primer estudio relacionado con la EA presenil en España fue el realizado entre 2004 y 2005 por un grupo de investigadores de la Cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Neuropatología y Banco de Tejidos Neurológicos del Hospital Universitario de Bellvitge y Fundació ACE del Institut Catalá de Neurociències Aplicades, dirigidos por el Profesor Isidre Ferrer Abizanda y la Doctora Mercè Boada Rovira. Este estudio biomédico y social fue realizado gracias a los fondos donados por familiares y amigos de enfermos jóvenes, así como personas concienciadas con la importancia del proyecto.
Los objetivos específicos planteados pasan por detectar (por medio de técnicas de comparación de la expresión genética, micro-arrays de SDN, RT-PCR) genes que se sobreexpresan, y genes que se reprimen en las formas de EA de aparición precoz y EA de inicio pre-senil y senil, a partir de material obtenido post-mortem por donación y los bancos de muestra genéticas, como el de Fundació ACE. Institu Català de Neurociències Aplicades). Los estudios implican la deducción de las modificaciones debidas a la edad entre los diferentes grupos, por lo que las muestras se procesan en paralelo con controles de edad.
Uno de los estudios españoles más recientes fue publicado el pasado mes de junio y ofrece interesantes conclusiones que se resumen en el siguiente apartado.

Importancia de los síntomas atípicos en el diagnóstico preciso de la EA presenil
Un estudio liderado por el Sr. Albert Lladó de la Unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos del Hospital Clínic de Barcelona/IDIBAPS, relacionado con las características clínicas y de genotipo APOE en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, fue publicado recientemente en la revista Neurology.
Fundació ACE ha participado en este estudio mediante la participación como coautoras de varias de sus investigadoras (las Dras. Mercè Boada, Isabel Hernández y Ana Mauleón), y con la aportación del 15% de las muestras estudiadas de tejido cerebral de 40 donantes del Banco de Tejidos Neurológicos del Hospital Clínic de Barcelona, cuyos cerebros mostraron en el estudio postmortem que tenían la enfermedad de Alzheimer, y habían iniciado los síntomas en una edad temprana (antes de los 60 años).
Vale la pena resaltar que Fundació ACE ha sido desde su fundación  un centro colaborador del mencionado Banco con la aportación de 71 muestras, 53% de las cuales corresponden a pacientes diagnosticados de enfermedad de Alzheimer.
En el mencionado estudio se evaluaron los primeros síntomas que manifestó el paciente, y la edad en que comenzaron, el diagnóstico que recibió, los antecedentes familiares y el retraso diagnóstico. Asimismo, se estudió la presencia del genotipo APOE, el factor de riesgo genético más conocido para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, cuyo resultado fue que  el APOE ε4 se encontró en el 41% de las personas en el estudio, y fue más de tres veces más común en personas con antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer.
Un resultado importante del estudio tiene que ver con la repercusión en el diagnóstico final de la ausencia de alteraciones de la memoria como síntoma inicial, una situación atípica con relación a lo que normalmente ocurre con personas muy mayores con EA. En el artículo 1 de este boletín ofrecemos un abordaje más amplio de los síntomas y el diagnóstico de la EA de inicio temprano.
El estudio arrojó que a un tercio de las personas con EA de inicio temprano, cuyos tejidos fueron analizados, se les detectaron síntomas iniciales atípicos (como alteraciones conductuales, de lenguaje, visuales y trastornos de las praxias), es decir, no iniciaron la enfermedad con problemas de memoria. De este tercio, el 53% fue incorrectamente diagnosticado con otros tipos de demencia, y el verdadero diagnóstico se retrasó tres años de media.
El estudio también estima que, las personas cuyos tejidos fueron estudiados vivieron con la enfermedad de Alzheimer durante 11 años en promedio, sumando los tres años de retraso en el diagnóstico correcto. De las personas con síntomas atípicos iniciales, el 47% todavía estaba mal diagnosticado en el momento de su muerte.
Esta situación evidencia la dificultad de hacer un diagnóstico de EA correcto en las fases iniciales de la EA precoz (presenil en personas menores de 60 años), por lo que, en palabras del autor del estudio, Albert Lladó“. Se necesita más investigación para conocer mejor la enfermedad, lo que nos permitirá un mejor diagnóstico y un mejor tratamiento. Todo ello con el objetivo de mejorar la calidad de vida de estos pacientes y sus familiares”.
El optimismo nos debe hacer pensar que, a la vuelta de algunos años, se pueda hablar de prevención y tratamiento temprano de la EA, gracias a futuras terapias biotecnológicas, farmacogenómicas y farmacológicas, personalizadas según la respuesta terapéutica de cada persona a los medicamentos.  
Las personas interesadas en conocer más ampliamente o apoyar los proyectos de investigación en relación con la EA de inicio precoz, en los que participa Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aolicades pueden dirigirse a Fundació ACE (Proyecto de Investigación Alzheimer de Inicio precoz) c/Marqués de Sentmenat, 35-37  08014 Barcelona. e-mail: ace@fundacioace.com ─ www.fundacioace.com

La ApoE-e4 favorece mayor acumulación de beta-amiloide

“Unestudio que se publica hoy en Science Translational Medicine muestra
que la isoforma e4 de la ApoE es la que mayor riesgo de acumulación de
beta-amiloide tiene, por lo que aumenta el riesgo en los portadores de
desarrollar enfermedad de Alzheimer.”
Unnuevo estudio podría ayudar a explicar por qué la proteína
beta-amiloide, propia de la enfermedad de Alzheimer, se acumula en los
cerebros de algunas personas más que en los de otras. Los hallazgos
podrían conducir a nuevas maneras para retrasar o incluso detener la
acumulación de placas amiloides en pacientes.
El equipo de David
Holtzman, de la Universidad Washington en Saint Louis, ha identificado
varios genes que parecen incrementar el riesgo de Alzheimer, aunque el
gen ApoE y su proteína son aún el factor más importante para desarrollar
la enfermedad. Los resultados del estudio se publican hoy en Science Translational Medicine.

LaApoE-e4 es una de las tres formas comunes de proteína del gen ApoE (las
otras son ApoE-e2 y ApoE-e3). Estudios previos han mostrado que la
ApoE-4 ayuda a dirigir la acumulación de proteínas beta-amiloide, que se
agrupan para formar placas amiloides en los cerebros de pacientes con
Alzheimer.
En el citado estudio, Holtzman demuestra que la ApoE-4
contribuye a la acumulación de beta-amiloide mediante la desaceleración
de su aclaramiento del cerebro.
Primero, los autores se fijaron en
la concentración beta-amiloide en el líquido cefalorraquideo de
individuos cognitivamente normales de menos de 70 años de edad que eran
portadores de formas distintas de ApoE.
El equipo ha descubierto que los individuos con ApoE-e4 tenían mucha más proteína beta-amiloide
en el cerebro que aquéllos con las formas ApoE-e2 y ApoE-e3. Con la
técnica de microdiálisis, los investigadores han observado las
concentraciones de beta-amiloide en ratones genéticamente modificados
para expresar todas las formas de proteína humana de ApoE.
Han visto mayores concentraciones de beta-amiloide en los animales que
expresan la ApoE-e4 humana que en los que expresan las formas E3 y E2 de
la proteína. De manera destacada, el equipo también ha descubierto que
en los ratones, tanto jóvenes como viejos, con la ApoE-e4 humana la
beta-amiloide se aclaró en su cerebro mucho más lentamente que en
aquéllos con las otras formas de la proteína. Los resultados muestran
que la ApoE-e4 provoca la acumulación de beta-amiloide y mayor riesgo de
Alzheimer.
Fuente: Diario Médico

martes, 5 de julio de 2011

Una investigación muestra que el pensamiento grupal puede influir sobre la memoria

Una investigación muestra que el pensamiento grupal puede influir sobre la memoria

Un estudio explora la ciencia de las falsas memorias, y encuentra que escáneres cerebrales muestran regiones que se activan en los grupos
Traducido del inglés: viernes, 1 de julio, 2011
Imagen de noticias HealthDay

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JUEVES, 30 de junio (HealthDay News / www.HolaDoctor.com) -- Es probable que usted esté familiarizado con lo fácil que es recordar cosas que nunca sucedieron, sobre todo si está con personas que recuerdan las cosas de la misma manera.

Investigadores británicos e israelíes usaron una novedosa prueba de memoria falsa y tecnología de escáneres cerebrales para averiguar cómo sucede.

Alrededor del 70 por ciento de los que participaron en la prueba creían en las memorias implantadas, y ciertas partes de sus cerebros tendían a activarse más mientras lo hacían, reportaron los investigadores en la edición del 1 de julio de la revista Science.

"La influencia social puede manipular eficazmente los rastros de memoria existentes, con frecuencia creando memorias falsas de larga duración", señaló el autor líder del estudio Micah Edelson. El cerebro parece hacerlo activando regiones que controlan las emociones, las interacciones sociales y el procesamiento de la memoria, añadió.

"Para crear memorias falsas, pedimos a pequeños grupos de participantes que vieran un documental, y luego evaluamos sus memorias individuales de la película. También les preguntamos qué tan seguros estaban de que cada respuesta que daban era correcta", comentó Edelson, estudiante de postgrado del Instituto de Ciencias Weizmann en Rehovot, Israel. Luego, los investigadores intentaron fomentar las respuestas falsas mediante el uso de la influencia grupal "para cambiar... las respuestas correctas en las que confiaban en respuestas incorrectas".

Casi el 70 por ciento de las veces, las personas del estudio se tragaron la memoria falsa y la creyeron. De éstos, alrededor del 40 por ciento siguió recordando la memoria falsa.

Los hallazgos de la investigación, en que también participó el Centro de Neuroimágenes Wellcome Trust del Colegio Universitario de Londres, son relevantes para aspectos de la vida real como el sistema legal, en que los testimonios de testigos con frecuencia convencen a los jurados, apuntó Edelson.

La clave del experimento fue "la manipulación de la influencia social", dijo el profesor de psicología Henry L. Roediger III, de la Universidad de Washington en San Luis, quien fue coautor de un comentario que acompaña al estudio. "Cuando los sujetos del experimento vieron que otras personas habían respondido de una forma, tendían a conformarse y responder de la misma forma".

Nadie resultó inmune a las sugestiones de las memorias falsas, señaló Edelson, aunque algunos pudieron apegarse a la realidad mejor que otros.

Los escáneres mostraron que áreas de la amígdala y el hipocampo del cerebro estaban más activas en las personas que con el tiempo creían las memorias falsas. El hipocampo afecta la memoria, dijo Edelson, mientras que la amígdala "probablemente tenga un papel crítico ya que está perfectamente situada... para mediar entre los sistemas de procesamiento socioemocional y de memoria del cerebro".

¿Qué significa todo esto para la vida diaria?

Edelson dijo que podría tener que ver con los casos legales en que testigos oculares de un evento hablan entre sí sobre lo que sucedió. Y añadió que es posible, aunque no se ha probado, que los efectos del pensamiento grupal sobre las memorias de los niños que "son muy propensos a la influencia social" podrían ser mayores que en los adultos.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Micah Edelson, graduate student, Weizmann Institute of Science, Rehovot, Israel; Henry L. Roediger III, Ph.D., professor of psychology, Washington University in St. Louis; July 1, 2011, Science

HealthDay


domingo, 26 de junio de 2011

El renacer del cerebro a los 50

La crisis de la mediana edad es un mito: entre los 40 y los 60 las personas se vuelven más felices y eficientes, asegura Barbara Strauch en su nuevo libro.

EL MERCURIO | DANIELA MOHOR

Hace un tiempo, Barbara Strauch, editora de las páginas de ciencia y medicina de The New York Times, entró a Internet para comprar en línea un libro para su club de lectura. Pidió El Alquimista, de Paulo Coelho. Una semana después pensó: "Debería comprar el libro para el club de lectura". Fue nuevamente a una librería online y lo compró una vez más.

Días más tarde, mientras trotaba en un parque se dio cuenta de que había pedido el libro equivocado. Regresó a su casa y revisó sus mails; efectivamente lo que tenía que leer era El Archivista, de Martha Cooley.

"Había pedido el libro equivocado, dos veces", escribe esta destacada periodista -que se acerca a los 60 años- en las primeras páginas de su nuevo libro The Secret Life of the Grown up Brain (La vida secreta del cerebro adulto), publicado en febrero en Estados Unidos.

El día de la reunión del club, Strauch compartió lo que le había pasado con un compañero neurólogo. Éste se rió y le confesó que él sin darse cuenta había comprado una copia de El Alienista, de Caleb Carr. Concluye Strauch en The Secret Life... "Aquí tienen: dos cerebros de mediana edad y tres libros equivocados".

La anécdota puede parecer divertida. Pero para Strauch y muchas de las personas de su generación resulta más bien aterradora. Olvidos de nombres, momentos de vacío mental, una mayor tendencia a distraerse y perder el hilo de lo que se estaba haciendo y fallas en la memoria son eventos que empiezan a multiplicarse a partir de los 40, cuando el cerebro ya alcanza la madurez. "Después de escribir mi primer libro me invitaron mucho a dar charlas, se me acercaba gente de mediana edad que estaba preocupada porque repentinamente ya no podían recordar nombres. Todos olvidamos cosas, los adolescentes también, pero tienden a olvidar cosas que no quieren recordar, y cuando uno alcanza la mediana edad, uno olvida cosas que quiere recordar: ¿Cómo se llamaba esa película que me gustó tanto? ¿Ya leí ese libro?", cuenta la autora por teléfono desde su oficina en Nueva York.

Pero algo no le cuadraba. Al mismo tiempo en que veía ese declive, notaba que muchas de las personas de su edad estaban viviendo el mejor momento de su carrera o eran capaces de lidiar exitosamente con múltiples responsabilidades tanto en lo personal como en lo profesional. Tras entrevistar a los mejores investigadores de neurociencia y revisar numerosos estudios encontró una respuesta a ese fenómeno: a diferencia de lo que se pensó durante mucho tiempo, el cerebro de la mediana edad se sigue desarrollando y tiene talentos insospechados.

"En la mediana edad hay un declive real porque perdemos algunos neurotransmisores que nos ayudan a pensar. Pero también tenemos todo un sistema de red construido. La mielina aumenta en la mediana edad ayudando a que las células cerebrales funcionen más rápido. Por lo tanto, si en esta etapa uno está saludable tiene una mente muy potente".

¿Qué pasó ayer? ¿Le ha ocurrido que sube al segundo piso de su casa y una vez ahí no recuerda a qué iba? ¿Ha notado que para recordar las cosas necesita hacer más listas? Ese es el tipo de cosas que tienden a pasar en la mediana edad. La buena noticia, explica Strauch, es que durante mucho tiempo los científicos pensaron que ocurría porque, al envejecer el cerebro después de los cuarenta, perdía el 30 por ciento de sus células. El desarrollo de nuevas tecnologías ha demostrado que sólo se pierden algunas ramificaciones de las células y no más de 2% por década.

La memoria a corto plazo y la memoria episódica (dónde pasé la Navidad el año pasado) también se afectan. El cerebro de quienes tienen 40 tiene una velocidad de procesamiento inferior al de 20 y las conexiones también se debilitan con la edad. De ahí el incómodo problema con los nombres, por ejemplo.

También hay algo de evolutivo en el problema de la distracción. El córtex frontal, explica Strauch, es la parte que se ubica justo detrás de la frente y que nos ayuda a concentrarnos. Es también el área del cerebro que más nos distingue de otros mamíferos. Pero es a la vez la más nueva y, por tanto, la primera en decaer con la edad.

Una nueva inteligencia. El panorama, sin embargo, no es tan negro. Los avances de la ciencia han permitido rescatar el cerebro de la mediana edad. El principal descubrimiento ha sido que entre los 40 y los 60 las habilidades cognitivas siguen creciendo. El cerebro de la mediana edad es "una contradicción", pues mientras algunas partes dejan de funcionar tan bien como antes, otras lo hacen mejor.

"En la mediana edad somos mejores para entender situaciones, podemos juzgar mejor el carácter o si alguien es buena o mala persona. Tomamos mejores decisiones financieras y enfrentamos mejor los grandes problemas. El cerebro es bueno en las funciones más potentes", dice Strauch.

En su libro cita una investigación de la psicóloga Sherry Willis, de la Pennsylvania State University, quien trabaja desde 1956 en el Seattle Longitudinal Study, que ha seguido la evolución cerebral de seis mil personas durante más de 40 años. Los participantes se someten a una serie de tests cada siete años. Estos han demostrado que las personas entre 40 y 60 años tienen mejores resultados en los tests que los que obtenían cuando más jóvenes. En lógica, vocabulario, memoria verbal y habilidades espaciales, funcionan a un nivel más alto de lo que lo hacían a los 25. Strauch quedó asombrada con los resultados.

Otro aspecto que sorprendió a la autora en su investigación es el concepto de la bilateralización. Cuando uno es joven, explica, usa un lado del cerebro para aprender algo y el otro para recordarlo. Pero los científicos se dieron cuenta de que a medida que envejece, la gente empieza a usar ambos lados del cerebro para las dos tareas. Eso permite que éste trabaje de la mejor manera posible en términos cognitivos.

"La etapa de los 40 a los 60 años puede ser muy gratificante, así es que hay que dejar de seguir la cultura que nos envejece, y los mensajes ridículos que nos rodean". En la mediana edad, las personas suelen ser más felices. La sensación de bienestar aumenta y alcanza un pico. La observación concreta del cerebro a través de escáneres demuestra que en esa etapa ese órgano responde menos a los estímulos negativos. "Tiene sentido desde el punto de vista de la evolución, que las personas de más edad sean más entusiastas y optimistas, porque ayuda a todo el grupo a sobrevivir. Probablemente por eso se ha preservado ese hecho".



viernes, 17 de junio de 2011

La cirugía para perder peso podría reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer en los diabéticos

Aunque no es concluyente, un estudio encontró menores niveles de actividad genética relacionada con la demencia tras una derivación gástrica

Randy Dotinga
Traducido del inglés: lunes, 6 de junio, 2011

DOMINGO, 5 de junio (HealthDay News/HolaDoctor) -- Aunque el hallazgo no es concluyente, un estudio reciente sugiere que la cirugía para perder peso en diabéticos obesos podría reducir su riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores encontraron que los pacientes de derivación gástrica, cuando fueron evaluados seis meses tras sus cirugías para perder peso, tenían menos expresión en genes que se cree son precursores de los deshechos que taponan los cerebros de las personas que sufren de enfermedad de Alzheimer.

"Nuestro estudio muestra por primera vez que la pérdida de peso que resulta de la cirugía bariátrica lleva a una reducción en la expresión de los genes relacionados con la enfermedad de Alzheimer", aseguró en un comunicado de prensa de la Endocrine Society el autor del estudio, el Dr. Paresh Dandona, profesor de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo.

Se planificaba presentar el estudio el domingo en la reunión anual de la sociedad, en Boston. La investigación presentada en reuniones debe considerarse como preliminar, dado que no se ha sometido al mismo nivel de escrutinio que los estudios publicados en la mayoría de revistas médicas.

En el estudio, los investigadores analizaron la sangre de quince pacientes de diabetes tipo 2 que se sometieron a cirugía para perder peso y perdieron un promedio de unos 39 kilos (86 libras) en seis meses. En comparación con antes de la cirugía, la expresión de los pacientes de la proteína precursora amiloidea se redujo en 22 por ciento, y los investigadores también notaron menos expresión de otros genes que parecen relacionarse con la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, el estudio no examinó a los pacientes por señales de la enfermedad, así que no hay forma de saber si su riesgo en realidad se redujo.

Los científicos creen que hay una relación entre la obesidad y la diabetes, que parece aumentar el riesgo de enfermedad de Alzheimer, apuntó Greg Cole, director asociado del Centro de Alzheimer de la Universidad de California, en Los Ángeles. Señaló que la obesidad podría aumentar la inflamación tanto en el cuerpo como en el cerebro.

"La pérdida de peso probablemente mejore la salud, pero una salvedad es que la epidemiología de la pérdida de peso es complicada", añadió. "La pérdida de peso en las personas mayores puede anunciar demencia incipiente. Además, según un estudio del Instituto Nacional del Envejecimiento, podrían haber diferencias significativas en la forma en que los cambios en el peso de la mediana edad influyen en el riesgo de Alzheimer. Las mujeres que pierden peso entre los 30 y los 45 parecen en realidad correr mayor riesgo".


FUENTES: Greg Cole, Ph.D., associate director, Alzheimer's Center, University of California, Los Angeles; Endocrine Society, news release, June 5, 2011



miércoles, 15 de junio de 2011

Los cambios en la dieta afectan a los biomarcadores asociados al Alzheimer

Los cambios en la dieta afectan a los biomarcadores asociados al Alzheimer PDF Imprimir E-Mail
Europa Press   
martes, 14 de junio de 2011
Seguir una dieta baja en grasas saturadas e índice glicémico bajo parece modular el riesgo de desarrollar demencia, una enfermedad que acaba convirtiéndose en Alzheimer, aunque cambiar estos patrones de alimentación podría no proteger a aquellas personas que ya sufren dificultades cognitivas. Así lo demuestra un estudio desarrollado por investigadores estadounidenses y publicado este mes de junio en 'Archives of Neurology'.    Anteriores investigaciones ya habían sugerido la existencia de vínculos entre la dieta y la capacidad cognitiva, según reseñan los autores de este último trabajo. Las situaciones sanitarias en las que la resistencia a la insulina (la incapacidad del organismo para utilizar la insulina de forma efectiva) es un factor --como la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares o los niveles altos de colesterol-- han sido asociadas con un "envejecimiento cerebral patológico".

   Sin embargo, estudios realizados sobre alimentos específicos no habían encontrado evidencias concluyentes de la existencia de una influencia sobre el riesgo de Alzheimer. "Así --escriben los autores-- una aproximación más prometedora al estudio sobre los factores dietéticos en Alzheimer podría implicar el uso de intervenciones dietéticas completas, con mayor validez ecológica, y preservar el entorno nutricional en el que se produce el consumo de grasa y carbohidrato".

   El equipo de Jennifer L. Bayer-Carter, del Veterans Affairs Puget Sound Health Care System, en Seattle, se propusieron comparar una dieta rica en grasas saturadas e hidratos de carbono simples --un patrón de macronutrientes asociado con la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina-- con una dieta baja en grasas saturadas e hidratos de carbono simples. Las intervenciones se denominaron HIGH y LOW, respectivamente.

   Los autores de este trabajo evaluaron los efectos de estas dos dietas en 20 adultos mayores sanos y 29 adultos mayores que sufrían un deterioro cognitivo amnésico leve (aMCI), lo que significa que experimentaban algunos problemas de memoria. El aMCI avanzado se considera a menudo un precursor del Alzheimer.

   En un ensayo controlado y randomizado que duró cuatro semanas, un total de 24 participantes siguieron la dieta HIGH en otros 25 la dieta LOW. Los investigadores estudiaron el comportamiento de estos participantes con test de memoria, así como sus niveles de biomarcadores --las sustancias biológicas indicativas del Alzheimer--, como la insulina, el colesterol, los niveles de glucosa en sangre, los niveles de lípidos en sangre y los componentes del fluido cerebroespinal (CSF).

   Los resultados del estudio fueron diferentes para el grupo que tenía aMCI y para el grupo de participantes sanos. En este último grupo, la dieta LOW redujo algunos de los biomarcadores CSF de Alzheimer así como sus niveles totales de colesterol. Sin embargo, entre los individuos como aMCI, la dieta LOW incrementó los niveles de estos biomarcadores.

   Algunos cambios en los biomarcadores, como los niveles de insulina CSF, fueron observados en ambos grupos. Adicionalmente, la dieta LOW mejoró el comportamiento en los test de memoria visual retardada tanto en los participantes sanos como en los que presentaban una memoria deteriorada, pero no afecto a las puntaciones en otros indicadores cognitivos.

   Estos resultados indican que, "para los adultos sanos, la dieta HIGH movió los biomarcadores CSF en una dirección que puede caracterizar un estado pre-sintomático de Alzheimer". Los autores creen que los diferentes resultados obtenidos en los participantes con aMCI podrían demostrar que las intervenciones dietéticas no son tan efectivas en etapas tardías del deterioro cognitivo.

   "Los efectos terapéuticos de una intervención dietética a largo plazo podrían ser una prometedora vía de exploración", apuntan estos autores, quienes añaden que, además, "identificar los cambios patofisiológicos que subyacen bajo los efectos de la dieta pueden revelar importantes dianas terapéuticas que pueden ser moduladas a través de intervenciones dietéticas o farmacológicas dirigidas", concluyen.