lunes, 30 de abril de 2012

Valorar si una persona con demencia puede tomar decisiones incumbe a los neurólogos

L.C. Álvaro

Valorar si una persona con demencia puede tomar decisiones incumbe a los neurólogos

Luis Carlos Álvaro, neurólogo clínico del Hospital de Basurto y profesor de la UPV/EHU, ha publicado un artículo sobre la capacidad de decisión de los pacientes con demencia. Se titula Competencia: conceptos generales y aplicación en la demencia, y se ha publicado en la revista Neurología. (Leer/Descargar al final de esta entrada)



Álvaro es miembro del Comité de Ética Asistencial del hospital en cuestión, lo que ha pesado en la motivación de este trabajo. “Se trata de la interacción entre una patología clínica muy común para nosotros (los neurólogos) y la capacidad de decisión, y esto se analiza mucho desde los comités de bioética”, explica. Pero no solo eso, porque este artículo sirve para reivindicar la importancia de los neurólogos al determinar hasta qué punto ha dañado la demencia la competencia del paciente
“Por una tradición que al menos los neurólogos no compartimos, muchas veces son los psiquiatras los que evalúan la competencia en las demencias. Este es un capítulo en el que realmente los que más podemos aportar somos los neurólogos, porque es nuestra patología. A los pacientes los conocemos y los llevamos nosotros, y somos los más capacitados para tomar decisiones de estas”.
Nivel de riesgo

Álvaro explica de qué estamos hablando cuando apelamos a la competencia: “De evaluar la capacidad de decisión en cualquier actividad de la vida diaria. Lo más habitual son decisiones que competen al convivir del paciente: si ingresa o no en una residencia, si toma o no una medicación… Se trata de decidir si su capacidad mental tiene nivel suficiente como para tomar una decisión de este tipo”. Algo que, a juicio de este autor, resulta muy complejo, y para lo que no se ha llegado aún a una estandarización, un acuerdo universal, de las herramientas, aunque haya varias disponibles: “No es fácil, porque las decisiones son múltiples, y los estadios de la demencia también”.

Precisamente en cuanto a los estadios, el artículo hace referencia, entre otras cosas, a la denominada tabla de Drane, que define el nivel de capacidad que el neurólogo debe exigir al paciente (no solo en casos de demencia), según el riesgo de la decisión a tomar. Es decir, cuanto más riesgos entrañe la aceptación o rechazo de un procedimiento, mayor debe ser la competencia del paciente, y viceversa. Por ejemplo, un paciente con meningitis tiene que estar altamente capacitado si pretende rechazar la toma de antibióticos, ya que las consecuencias de tal decisión pueden ser letales. En cambio, a un paciente con demencia no se le exige tal grado de capacidad cuando lo que rechaza es una tomografía craneal, porque lo riesgos de no hacerla son mínimos.

De todas maneras, en relación a este asunto, advierte de ciertas prácticas a mejorar desde el punto de vista de la bioética: como normalmente el paciente no rechaza el tratamiento ni suele haber riesgos elevados en caso de hacerlo, la falta de competencia pasa desapercibida, y en consecuencia hay poca sensibilidad hacia dicha incapacidad. 
“La falta de poder de decisión para una actividad específica es muy corriente, pero como en su mayoría no tienen consecuencias porque son por temas menores, no suelen saltar las alarmas. Eso no nos exime de evaluarlas. Deberíamos evaluarlas más, y tener en cuenta que dependen del nivel de decisión que se exija”, afirma Álvaro.
Guías de evaluación

Hoy en día los neurólogos tiran principalmente de experiencia para valorar si el paciente entiende la información que se le transmite y las consecuencias derivadas de la decisión que tome. Tal y como se ha mencionado anteriormente, no hay una estandarización de las herramientas disponibles, “pero en todo caso siempre son útiles”, dice Álvaro. Se trata de diversas baterías de preguntas que van encaminadas a asegurarse de que el paciente entiende la información y las consecuencias de tomar una decisión o de no tomarla, sabe si hay alternativas y sus ventajas e inconvenientes...

Este investigador enumera en su artículo una serie de guías para la evaluación de la competencia, tales como los criterios de capacidad de Becky White (Universidad de Georgetown, Washington), la guía ACE de la Universidad de Toronto, la MC-CAT de la Universidad de Virginia... Por ejemplo, la guía de White se lleva a cabo en forma de entrevista semiestructurada, en la que se consideran, a diferentes escalas, la capacidad de ser informado (por ejemplo, reconocer la relevancia de los datos transmitidos), las capacidades cognitivas y afectivas (razonar y jerarquizar las alternativas), la toma de decisiones (asumir y mantener la opción escogida) y la revisión crítica del proceso (contar y razonar sobre la opción elegida). Álvaro explica que, en el escenario clínico diario, la entrevista puede ser suficiente para determinar la capacidad, siempre y cuando esté lo suficientemente estructurada como para conocer los aspectos clave, para lo cual guías como esta son de gran ayuda.

Fuente | Con información de basqueresearch.com

Álvaro LC. Competencia: conceptos generales y aplicación en la demencia. Neurología. 2012. doi:10.1016/j.nrl.2011.12.005
http://alzheimeruniversal.blogspot.com/2012/04/valorar-si-una-persona-con-demencia.html#axzz1tVhDMKGy


domingo, 29 de abril de 2012

Las frutas del bosque ayudan a mantener la agudeza mental y evitar la pérdida de memoria

europa press   
viernes, 27 de abril de 2012
Investigadores del Brigham and Women's Hospital de Boston, en Estados Unidos, aseguran que un consumo elevado de fresas, cerezas, arándanos u otras frutas del bosque ayuda a mantener la agudeza mental y a reducir la pérdida de memoria, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'Annals of Neurology'.    En concreto, dicha investigación involucró a más de 121.000 mujeres de entre 30 y 55 años, y los resultados han mostrado como estos alimentos, ricos en antiinflamatorios y antioxidantes, pueden retrasar hasta 2,5 años el deterioro cognitivo propio del envejecimiento.

   Aunque estudios previos ya habían demostrado como estos alimentos pueden ofrecer muchos beneficios para la salud, esta investigación ha analizado de forma detallada y extensa esta vinculación.

   Todas las mujeres participantes formaron parte de un estudio con enfermeras iniciado en Estados Unidos en 1976, en el que se sometieron a varios cuestionarios para responder a preguntas sobre su salud y estilo de vida.

   A partir de 1980 respondieron a dichos cuestionarios cada cuatro años a fin de registrar la frecuencia de su consumo de alimentos y, entre 1995 y 2001, las participantes de más de 70 años fueron sometidas a pruebas de memoria cada dos años.

   Los resultados mostraron que las mujeres que comían niveles altos de frutas del bosque, en particular fresas y arándanos azules, tuvieron una pérdida de memoria más lenta --un retraso de 2,5 años de media-- en comparación con quienes no los comían.

   "Entre las mujeres que consumían dos o más porciones de fresas y arándanos azules cada semana vimos una reducción modesta en la pérdida de memoria", ha asegurado a la BBC la doctora Elizabeth Devore, autora de la investigación.

   Al parecer, este efecto puede alcanzarse con modificaciones "relativamente simples" en la dieta, según esta experta, que ha aclarado que si se realizan durante los primeros años de la edad adulta podría ofrecer beneficios más adelante.

   Este efecto podría deberse al papel que juegan los flavonoides, unos compuestos que se encuentran de forma natural en los vegetales y tienen poderosas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

LOS FLAVONOIDES PREVIENEN LA OXIDACIÓN

   En este sentido, se cree, por ejemplo, que estas sustancias son capaces de prevenir la oxidación, una reacción química que puede dañar o matar a las células.

   Como este proceso de estrés oxidativo parece ser una parte esencial en muchas enfermedades, desde hace tiempo los investigadores estudian a estos compuestos por su potencial tratamiento para varios trastornos, incluido el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

   Los estudios han demostrado que las capacidades cerebrales que incluyen el razonamiento, la memoria y la comprensión, comienzan a deteriorarse desde los 45 años.

   Por eso, dicen los expertos, cualquier medida que ayude a reducir el riesgo de desarrollar demencia más tarde en la vida es positiva.

   Así, la doctora Devore ha reconocido que este hallazgo "tiene implicaciones importantes de salud pública, ya que incrementar el consumo de frutas del bosque es una modificación dietética simple para reducir el deterioro de la memoria en los adultos mayores".


En 2050 se triplicarán los casos de demencia

ElMundo.es | Europa Press   
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado en un nuevo informe, hecho público este miércoles, que para el año 2030 se duplicarán los casos de demencia, pasando de los 35,6 millones de personas actuales a más de 65,7 millones de afectados. Sin embargo, las cifras serán aún peores en 2050, cuando se espera que se tripliquen los casos, llegando a los 115,4 millones de afectados en el mundo.

El informe, titulado 'Demencia: una prioridad de salud pública', destaca que se trata de una problemática que, aunque afecta a todos los países, en mayor medida (58%) se ve incrementada en las poblaciones de ingresos bajos y medianos.

Por este motivo, denuncia que, actualmente, sólo ocho países en todo el mundo cuentan con programas nacionales en marcha para hacer frente a la demencia. "Tenemos que aumentar nuestra capacidad para detectar la demencia temprana y proporcionar los cuidados de salud y sociales. Se puede hacer mucho para disminuir la carga de este trastorno", dice el doctor Oleg Chestnov, subdirector general de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OMS.

El tratamiento y el cuidado de las personas con demencia en la actualidad le cuesta al mundo más de 460.000 millones de euros por año. Esto incluye el costo de la atención sanitaria y social, así como la reducción o la pérdida de ingresos de las personas con demencia y de sus cuidadores.

Faltan diagnósticos

Para tratar problemas de demencia, la OMS recomienda que se pongan en marcha programas que se centren en mejorar el diagnóstico precoz, aumentar la conciencia pública sobre la enfermedad, reducir el estigma, proporcionar una mejor atención y más apoyo a los cuidadores.

El principal problema, señala el informe, es la falta de diagnóstico que es un obstáculo "importante", incluso en los países de altos ingresos. Cuando se hace un diagnóstico, a menudo se produce en una etapa relativamente tardía de la enfermedad.

Por otra parte, destaca que es "clave" el fortalecimiento de la atención. Al respecto, Chestnov denuncia que "los trabajadores de la salud a menudo no están debidamente capacitados para reconocer la demencia".

Asimismo, apunta a una falta general de información y comprensión acerca de la demencia. "La conciencia pública de esta enfermedad, sus síntomas, la importancia de obtener un diagnóstico, y la ayuda disponible para aquellos afectados son muy limitados. La información es vital para hacer frente a los bajos niveles de conciencia pública y entendimiento, y reducir drásticamente el estigma asociado a la demencia", afirma Marc Wortmann, director ejecutivo de la Asociación Internacional de Alzheimer.

Por otra parte, advierte que las personas que cuidan a una persona con demencia son particularmente propensas a los trastornos mentales, como la depresión y ansiedad, y sufren a menudo problemas de salud física. "Muchos cuidadores también padecen problemas económicos, ya que pueden ser forzados a dejar su trabajo, reducir su horario laboral, o elegir un trabajo menos exigente para cuidar a un familiar con demencia", añade el documento.

Entre las conclusiones, el informe recomienda la participación de los médicos en el diseño de programas para proporcionar un mejor apoyo a las personas con demencia.



La arquitectura del cerebro

Un damero de ajedrez más que un enmarañado ovillo. Así podría resumirse la forma en que las fibras nerviosas se organizan en el cerebro y así es como las podemos ver en las fotografías que un grupo de expertos del Hospital General de Massachusetts (EEUU) ha obtenido con diferentes técnicas de imagen. Su trabajo, junto con el de otro grupo de la Universidad de California que ha analizado cómo la información genética contribuye en la conformación de la corteza cerebral, nos permite conocer mejor la estructura de ese órgano que todavía sigue siendo un gran desconocido.

Aunque se conoce que en la médula espinal y en el tronco del encéfalo, las fibras nerviosas se organizan formando fascículos paralelos derivados de cómo se organiza el sistema nervioso en el desarrollo embrionario, se desconoce cómo es ese patrón de haces en el lóbulo frontal y otras regiones corticales. Hasta ahora sólo se había podido estudiar pequeñas fracciones de esas 'carreteras' neuronales en cerebros simples, pero no de humanos. A través de un nuevo escáner de imagen de resonancia magnética de difusión se puede ahora visualizar la distribución de esas fibras en todas las zonas del tejido cerebral.

"Hemos trabajado durante años en esta tecnología para establecer un mapa de la arquitectura de las fibras del cerebro [...] Cada secuencia de fibras se conforma como una rejilla tridimensional. Esas fibras, en la parte superior del cerebro, son como un grupo de cables organizados en hojas dobladas, de tal manera que las fibras sólo van en las dos direcciones de las hojas y en otra perpendicular a ellas. Por lo tanto, todas las conexiones del cerebro siguen estas tres direcciones. En la vida embriológica seguir estas direcciones es más simple, pero el cerebro adulto tiene muchos pliegues, con lo que las tres direcciones terminan haciendo curvas", explica Van Weeden, principal investigador del estudio, publicado en la revista 'Science'.

Un orden establecido

"Los libros clásicos nos dan la idea de que las fibras nerviosas carecen de orden en su recorrido, formando un aparente ovillo de fibras entremezcladas, pero en el cerebro hay tanta fibra que por fuerza tiene que haber un orden, para que no haya un caos. Es un principio esperable, si queremos que los diversos cerebros se comporten parecidamente. No vemos fibras que crucen regiones en oblícuo, igual que un coche no atraviesa los edificios, sino que sigue un orden establecido por reglas de tráfico y la estructura de las calles. Lo que pasa en el cerebro es que las calles y casas están deformadas, porque hay muchos pliegues debidos a crecimiento desigual (como en un cuadro de Dalí), pero las fibras se apañan para caminar por esas calles de manera ordenada, aunque tengan un recorrido deformado. Esto es lo que acaban de demostrar estos científicos para la zona del cerebro donde menos se esperaba que fuera así", explica Luis Puelles, del departamento de Anatomía Humana y Psicobiología de la Universidad de Murcia.

Gracias a esta tecnología, se puede conocer cómo crece el cerebro. "Las conexiones del cerebro maduro parecen reflejar los tres principales ejes establecidos en el desarrollo embrionario", afirma este investigador. Otro dato que han podido comprobar en este trabajo es que las fibras nerviosas no están aisladas sino que se relacionan entre sí. La tercera conclusión que podría extraerse de la investigación, en la que han analizado tejido cerebral de cuatro tipos de monos y de personas vivas, es que esta estructura fibrilar se mantiene entre las especies, es decir, que los cerebros más simples y los más complicados conservan una estructura similar. "En definitiva, ahora tenemos una manera de ver la conectividad del cerebro como un todo, no como áreas aisladas", señala Weeden.

Tal y como explica el investigador español Alberto Ferrús, del departamento de Neurobiología Molecular, Celular y del Desarrollo del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "al estudiar esas vías [de fibras] se ve una organización ortogonal [en ángulo recto], esta organización permite decir que la parte más compleja (cortical) del cerebro sigue el mismo patrón de crecimiento que cualquier otra parte  del sistema nervioso.  Hasta hace poco se pensaba que la corteza era una estructura desarrollada súbitamente en los mamíferos, siendo inicialmente de estructura homogénea. Se hacían deducciones singulares como que 'la corteza es lo que nos hace humanos' [ya que la mente emerge de su función]. Estos estudios demuestran que la estructura de la corteza en primates y el hombre no es tan homogénea sino que está organizada en módulos, cada uno con una pauta de conectividad especializada, y que es comparable no obstante con la de otras especies".

Genes y neuronas

El segundo trabajo que publica la revista 'Science' va en la misma línea de intentar conocer mejor la estructura del cerebro humano. En este caso, investigadores de la Universidad de California, utilizando un mapeo masivo de la información genética característica de distintas partes de la corteza cerebral, con datos obtenidos mediante una poderosa técnica de resonancia magnética en 406 pares de gemelos adultos (para reducir la variabilidad), han completado un novedoso atlas génico de la corteza cerebral, la capa más superficial del cerebro.

Al comparar gemelos monocigotos con gemelos dicigotos, los autores observaron cómo la influencia genética se comparte separadamente en grupos de áreas que conforman 12 regiones de la corteza. Estas 12 regiones coinciden a grandes rasgos con sectores con una función ya definida en estudios previos.

Comprobaron, por tanto, que la estructura regional funcionalmente especializada de la corteza cerebral está genéticamente controlada y se organiza de una manera jerárquica (varias subáreas forman un área, y varias áreas forman una región).

"Si podemos comprender la base genética del cerebro, podemos tener una mejor idea de como se desarrolla y funciona, información que, a la larga, podemos utilizar para mejorar tratamientos de múltiples enfermedades", concluye Chi-Hua Chen, principal autor de la investigación.

Puelles aclara que este trabajo es "la primera evidencia, de una forma fidedigna, de que también para construir la parte más compleja del cerebro se toma información del genoma. Probablemente estarán implicados miles de genes. Es interesante que haya un orden genético, y, aunque es hermoso verlo confirmado, no nos sorprende, porque sería difícil que fuera de otra manera. El cerebro es lo más ordenado que conocemos. Lo más sorprendente es hasta qué punto encaja bien este análisis con lo que ya se iba sabiendo de funciones diferenciadas en la corteza. Los grupos de áreas cerebrales determinadas en este estudio se agrupan por funciones que resultan predeterminadas por la estructura génica. Los estudios anatómicos y funcionales previos ya habían adelantado particiones similares, pero este nuevo enfoque ha llegado a parecidos resultados desde un ángulo totalmente nuevo. Esto indica que diversos enfoques científicos están llegando a un consenso, lo cual es todo un hito histórico".

Repercusión de los resultados

Los dos trabajos que publica 'Science' indican, según Puelles, que "estamos empezando a comprender el cerebro, a ver 'las piezas de la máquina' que dependen de los genes, hemos llegado a un dintel de conocimiento a partir del cual podemos empezar a profundizar. Evidentemente, los genes no lo controlan todo al detalle (no hay suficientes, teniendo en cuenta que se calculan 10.000.000.000.000.000 sinapsis –o contactos entre neuronas- y sólo hay unos 20.000 genes), por lo cual, más allá de las 'piezas' en cuestión, hasta llegar a la mente, se intercala la microestructura que creamos individualmente al ir viviendo (a este nivel esperaremos diferencias entre los individuos) Por otra parte, sabiendo qué genes son los que predominan en las diversas áreas cerebrales podemos estudiar algunas enfermedades cerebrales de causa genética con mayor detalle".

Sin embargo, no opina lo mismo Javier de Felipe Oroquieta, del Laboratorio Caja de Circuitos Corticales del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, quien recuerda que ha habido mucha disparidad en los mapas citoarquitectónicos que han sido elaborados por diferentes investigadores. "Me parecen interesantes estos trabajos pero es difícil de entender el significado de esas diferencias. Cuando uno estudia el cerebro hay muchos niveles de análisis, éste es un nivel macroscópico, pero yo propongo el ultramicroscópico, con el que se pretende conocer el mapa de las sinapsis o sinaptoma", señala este experto.

No obstante, este investigador reconoce que el trabajo de Weeden, aun siendo grosero, es al mismo tiempo maravilloso. De momento lo que se ha podido mostrar es la disposición conjunta de muchas fibras nerviosas, como si viéramos la carretera que une Barcelona con Madrid junto a otras que se cruzan con ella, pero nada más. Necesitamos saber más de lo que pasa entre medias, de las neuronas, de los circuitos, de la sinapsis...".

En la misma línea se expresa Ferrús: "Incluso cuando queremos colocar una función en una estructura todavía no sabemos cuáles son las unidades de esa función. Necesitamos un código para codificar, pero no sabemos ni con qué, ni cómo hacerlo. Estamos muy por detrás de los bioquímicos de los años 50 tras el descubrimiento de la estructura del ADN".

Más optimista se muestra Puelles quien señala que, a pesar de que "estos dos estudios no son rompedores, sí son aclaradores y confirmadores de que se estaba pensando en la dirección adecuada. Ahora podemos plantear nuevas ideas y experimentos más productivos. Es como cubrir una etapa".
ElMundo.es (por Ángeles López)

Nuevo premio para "Arrugas"

sábado, 28 de abril de 2012

Utilizing the Benefits of Antioxidants to Improve Memory Read more: http://naturalsociety.com/antioxidants-support-memory-function/#ixzz1tNGSWXXd

While the benefits of antioxidants and a solid nutritional base in general are rather self evident, two new studies highlight how antioxidants are fantastic for improving memory function. Although antioxidants positively impact everyone, the researchers examined adults ages 50-75 who were given a proficient blend of antioxidants over the course of four months. The study found that by taking in the blend of antioxidants, memory function improved.

The Cognitive Benefits of Antioxidants

The findings are important because it shows that the benefits of antioxidants are great enough to treat cognitive illness naturally and effectively. In this case, a particular focus is placed on memory loss — experienced by countless individuals worldwide. Instead of a large number of medications accompanied by a ridiculous amount of side-effects, antioxidants in the form of vitamins and nutrients effectively promote mental (and overall) health and have no such negative side effects.
Acting as two fantastic foods for improving memory and overall health, apples and blueberries contain a powerful phytochemical and antioxidant known as quercetin. Quercetin has been shown to protect against Alzheimer’s and reverse aging, leading to a slowed escalation in age-related memory-loss. When consuming apples, it is important to note that much of the nutrients are found in the skin; quercetin is no exception.
The first analysis of the healthful antioxidant content of blueberries that grow wild in Mexico, Central and South America concludes that many of these tropical blueberries have even more healthful antioxidants than blueberries sold throughout the U.S. These tropical, healthful superfruit could very well provide even more protection against heart disease, cancer and other conditions.

What are antioxidants?

Antioxidants are simply molecules that prevent the oxidation of other molecules, and subsequently lead to an advancement of overall health and significant anti-aging effects. The oxidation process — in case you may be unaware — refers to the production of free radicals, which are harmful to your body and lead to hastened aging. Regardless of the source, it is important to ensure that your body is receiving the proper amount of antioxidants and that you are receiving all the benefits from these super-molecules, as they are a core necessary ingredient to longevity and vibrancy.

viernes, 27 de abril de 2012

Las alas de la vida (2006 Documental) http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt0884003/