domingo, 1 de septiembre de 2013

Los conocimientos musicales perduran aunque se sufran problemas de memoria

Científicos de la Charité de Berlín pueden haber demostrado que la memoria musical en el cerebro se almacena y se organiza de forma independiente a otros tipos de memoria. El hallazgo podría hacer posible su uso en la rehabilitación de pacientes con trastornos de la memoria según publica la revista «Current Biology»
El estudio llamado «Preservación de la memoria musical en un violonchelista profesional con amnesia» y estuvo liderado por el profesor Christoph Ploner, director del departamento de Neurología del campus de Virchow.
Ploner junto con su equipo examinó y sometió a pruebas a un violonchelista profesional de 68 años que sufrió una encefalitis causada por un herpes, informa la nota de prensa publicada en la página de la universidad alemana. Como consecuencia de esta inflamación, el paciente empezó a presentar perturbaciones severas en la memoriaya que sufrió lesiones del lóbulo temporal derecho, en grandes porciones del lóbulo temporal izquierdo y parte de la corteza izquierda frontal e insular.
La enfermedad afectó su memoria para el pasado (amnesia retrógrada) como también su capacidad para adquirir nueva información (amnesia anterógrada). En el estudio identifican al músico como PM, y señalan que durante su carrera formó parte de grandes orquestas alemanas e interpretó un amplio repertorio musical que abarcaba rangos musicales, desde el estilo barroco al contemporáneo, hasta que en 2005 sufrió la encefalitis.

Pruebas y resultados

 

Para el examen sistemático de su memoria musical, los doctores Carsten Finke, Esfahani Nazli y el profesor Christoph Ploner desarrollaron varias pruebas que se toman el inicio de su amnesia en cuenta. En comparación con los músicos aficionados y músicos profesionales de la sección de cuerda de la Orquesta Filarmónica de Berlín, el paciente presentó una memoria normal musical en todas las pruebas. No sólo recordaba las piezas musicales del pasado sino que también fue capaz de retener la música que nunca había escuchado antes. También era capaz de leer partituras a primera vista y tocar violonchelo, sin embargo, él mismo no era capaz de recordar fechas, nombres de ríos famosos e incluso datos personales biográficos.
«Los resultados muestran que la memoria musical se organiza al menos parcialmente independiente del hipocampo, una estructura cerebral que es fundamental para la formación de la memoria», dice Carsten Finke, el autor principal del estudio.
«Es posible que la enorme importancia de la música en todos los tiempos y en todas las culturas hayan contribuido al desarrollo de una memoria independiente para la música», apuntó. En el informe publicado señalan que este grado de independencia de la memoria musical siempre ha causado controversia.
Carsten Finke y sus colegas esperan que la memoria intacta musical en pacientes con amnesia se puede utilizar para estimular el contenido de la memoria de otro. De esta manera, quizás una melodía particular puede estar conectado a una persona o una tarea cotidiana, por ejemplo tomando un medicamento, reza la nota de prensa.

La canción de amor de un viudo de 96 años que arrasa en las redes sociales

Cuando murió su amada decidió escribirle una canción que luego envió a un concurso de composiciones musicales, sin esperar gran repercusión.
Pasó el tiempo y recibió un llamado telefónico. Al otro lado de la línea estaba un ejecutivo de un sello discográfico.
Le contó que "Oh', dulce Lorraine" no ganó el concurso, pero que la letra que le dedicó a su Lorraine llegó al corazón de los músicos, así que decidieron grabarla.
Fred se negó a interpretar la canción, porque, dijo, no tiene buena voz. Sin embargo, la grabaron músicos profesionales.
Su historia y la letra inspiraron un documental que ha sido visto por más 1,5 millón de personas y hoy arrasa en las redes sociales.

soychile

Cómo crear un plan para cuidar a un paciente con demencia en Cuidadores

Un plan para cuidar a un paciente con demencia, no importa en dónde viva, le asegurará una alta calidad de vida más allá del diagnóstico. El plan debe estar enfocado en la persona, ya que cada una tiene diferentes comportamientos e intereses, y diversas fortalezas. La demencia progresa con el paso del tiempo. Como esto suele ocurrir, se hace difícil entender las necesidades y las preferencias de este tipo de pacientes a medida que va pasando el tiempo. Aprende todo lo que puedas mientras que la persona sea capaz de comunicarse. La finalidad del plan de cuidados es que el paciente pueda tener una vida lo más feliz y satisfactoria como sea posible.
Alzheimer Universal
 

viernes, 2 de agosto de 2013

Pedro Simón, autor del libro Memorias del Alzheimer

Portada Memorias del alzheimer


En ‘Memorias del Alzheimer‘ (La Esfera de los Libros) el periodista madrileño Pedro Simón nos invita a reflexionar sobre el Alzheimer a través de las historias de 12 enfermos y 5 cuidadores conocidos cuyas vidas están marcadas por esta enfermedad, que en España afecta a unas 800.000 personas e implica a un mayor número de familiares, amigos y cuidadores.
Maragall, Suárez o Mercero son algunos de esos ‘enfermos ilustres’ que han abierto su intimidad a Pedro Simón, dando como resultado un libro que habla sobre la enfermedad de la memoria en clave biográfica.

¿Qué te lleva a escribir un libro sobre el Alzheimer?
Quería indagar sobre el tema de la vejez, y hablar de la vejez en este país es hablar del Alzheimer porque hay 800.000 casos diagnosticados y se calcula que a mitad del siglo XXI habrá en torno a un millón y medio de casos en España.
Con esa necesidad de bucear en la vejez casi como punto de partida me marqué una frase de Eduardo Chillida, quien murió con Alzheimer hace ya 10 años, que decía: “el hombre siempre tiene que tener los niveles de dignidad por encima del nivel del miedo”. Esto aunque se cite muy fácilmente supongo que son palabras mayores cuando estás en la consulta del neurólogo y este dice “usted tiene Alzheimer”.
Quería indagar sobre el tema de la vejez, y hablar de la vejez en este país es hablar del Alzheimer
Me interesaba poner las manos en esos termómetros de la dignidad y del miedo y ver cuál subía más alto en el entorno íntimo de todos esos enfermos ilustres: los Mercero, los Maragall, los Chillida, los Solé Tura… De ese recorrido ha quedado una especie de biografía del dolor, del mapa de la desmemoria que es este libro, con mucho humor, con mucha crudeza, con mucho dolor, que habla de cómo es el Alzheimer y de cómo es la vida.

¿Cómo se consigue escribir sobre un tema tan sensible sin de caer en el morbo y la compasión?
Con el freno de mano siempre echado. En muchos casos testando lo escrito con los familiares de los enfermos y tirando mucho material a la basura. Ha habido muchas cuestiones que he omitido porque me parecían muy duras y que no aportaban nada.
He intentado afrontarlo con honestidad, con cierta intención literaria, con respeto, con mucho cariño y, por lo que me está viniendo de vuelta, las familias están contentas y creo que esa es la mejor prueba de que, al menos, el libro está hecho con franqueza.

¿De qué manera mostrar a personas conocidas que padecen esta enfermedad ayuda a los enfermos y cuidadores anónimos a normalizar su situación de cara a la sociedad?
Yo creo que es clave esta salida del “almario”, con alma, de los Chillida, de los Suárez… porque uno tiene que pensar que ese enfermo que tenemos en casa sentado en la butaca no es un ‘bicho raro’, ni es alguien que esté solo. Hay tres millones y medio de personas en España que están pasando por esto, incluyendo a los cuidadores.
Nuestro enfermo no es una persona indigna, es un ser humano que conserva su esencia hasta el final y hay que pensar que tu padre tiene la misma enfermedad que un tal Maragall, que un tal Mercero, que un tal Chillida, gente muy digna como lo es nuestro paciente.

De todas las historias que narras en tu libro, ¿destacarías alguna?
No puedo quedarme con ninguna. Me quedo con momentos, con fotografías que se van velando porque se van borrando.
Me quedo con el momento en que Chillida confunde a su enfermera con Dulcinea y la empieza a llamar como al personaje de El Quijote, o cuando después de llevar sin hablar varios días se arrancaba a recitar versos de San Juan de la Cruz.
Me quedo con el momento en el que Mercero le dice a unos amigos que se lo llevaban a distraerlo a un bar a hablar de literatura, de cine y de astronomía: “no sé quiénes sois, pero sé que os quiero”.
También recuerdo con cariño la vez en que Diana, la esposa de Maragall, le da una bolsa de hielos a este para que la ponga en el congelador y el bueno de Pascual, tratando de ayudar, la mete en el lavavajillas.
Me conmueve el momento en el que Solé Tura ya no se acuerda del nombre de su hijo Albert y desde ese día hasta el final le empieza a llamar ‘chaval’. El libro es un aguafuerte con muchos trazos de vivencias. Me quedo con todas esas cosas.


El libro es un aguafuerte con muchos trazos de vivencias

¿Cómo elegiste a las personas que aparecen en el libro?
Primero por su categoría e importancia en cada una de las ramas en las que son conocidas, además de contar con su consentimiento, evidentemente. Aquí están hablando los cuidadores, la mujer de Maragall, el hijo de Mercero, el hijo de Chillida, el hijo de Solé Tura, y era muy importante que ellos quisieran participar. Nunca escribiría la historia de alguien a espaldas de su gente. Para mí era importante que me abriesen la puerta y todos ellos me la han abierto.  No se ha hecho nada en el libro que la gente no haya querido.

En ‘Memorias del Alzheimer’ destacas la importancia de los cuidadores. ¿Qué precauciones deben tener para evitar caer enfermos?
Cuidarse, porque si no en vez de un enfermo va a haber dos. El 75 % de los cuidadores de enfermos Alzheimer tiene problemas de depresión, ansiedad, estrés.  Pienso que es crucial que el cuidador también se preocupe por sí mismo, que tenga momentos de descanso, que sepa delegar, pedir ayuda, que todos los días tenga un rato en que no esté con el enfermo… El buen cuidador es el que sabe no estar y el mal cuidador es el que está todo el día pegado al enfermo, porque eso repercute en que no esté a tope para cuidar a nadie.

¿Se puede prevenir el Alzheimer?
Se ha avanzado mucho en la detección temprana de la enfermedad y en todos los fármacos que ralentizan la aparición de esta demencia. Hay muchos ensayos clínicos, pero no hemos dado todavía con la tecla. Los que saben, que son los científicos, dicen que todavía va a llevar tiempo aunque se muestran optimistas.

¿Podrías indicarnos algunos consejos para convivir mejor con esta enfermedad?
Abrazar mucho al enfermo, no discutir con él, tratar de aplicar el sentido del humor cuando se pueda.  Como decía antes, es importante saber repartir las cargas en la familia y tomar descansos periódicos. Hay que evitar hablar delante de él como si no estuviera, quitarle importancia a los fallos, mantenerlo activo en la medida en que se pueda, no sobreprotegerlo… te podría decir muchas. Sobre todo, hacer caso, no solo con confianza sino con fe ciega, de lo que diga el neurólogo.

¿Qué te ha aportado escribir este libro?
Tener claras cuáles son las dos certezas de la vida que muchas veces olvidamos: vivir y morir.

¿Cómo te gustaría que influyese en los lectores?
Me gustaría que fuese útil porque si no lo es, no tiene ningún sentido. Mi intención es que el cuidador que está agobiado en su casa leyéndolo sienta un alivio o sonría, aunque sólo sea un segundo. Con eso estaría pagado. Con eso sería suficiente.

CA







Pedro Simón

Alzheimer, lo mejor es no tener que usar el teléfono de urgencias

La semana pasada iniciamos esta serie de posts acerca de las medidas de seguridad que debemos y podemos implementar para brindar un medio protegido a nuestro familiar con Alzheimer. En esta ocasión ampliaré con más detalle todo lo que podemos ir haciendo en los diversos espacios en los él/ella se mueven.

En casa, la puerta principal. Para evitar que el enfermo pueda salir de casa sin que nos demos cuenta, con el riesgo que eso conlleva de sufrir una pérdida o un accidente, lo mejor es mantener la puerta principal cerrada con llave, ó instalar un cerrojo en la parte alta, dónde él/ella no puedan llegar. Camuflar la puerta, mediante la misma pintura de las paredes, también nos puede ayudar si el tema “puerta” se convierte en algo obsesivo.

Finalmente, instalar un móvil colgando del techo o una campanita que suene al abrir la puerta puede servirnos de aviso, en el caso de que se hubiera quedado sin cerrar la puerta con llave.

La cocina es uno de los lugares más peligrosos de la vivienda, aquí podría quemarse, cortarse, producir un incendio…en fin, es un importante foco de posibles riesgos para la integridad física de nuestro paciente. Acostúmbrese a dejar siempre cerrada la llave general del gas o a instalar un sistema de seguridad si la placa es eléctrica. No deje nunca un fuego encendido si se va a ausentar de la cocina y el enfermo puede acceder a ella: podría quemarse o producir un incendio al colocar cualquier objeto sobre el fuego.

Los objetos cortantes son otro riesgo a tener en cuenta, procure no dejar a su alcance tijeras o cuchillos. Trate de almacenar los productos de limpieza fuera de su alcance, y lo mismo se aplica a cerillas o encendedores.
No deje a la vista objetos que puedan confundirle como frutas artificiales.

Mantenga la basura fuera de su vista y a ser posible en lugar seguro, puede ocurrir que tenga que rescatar cualquier objeto del cubo o que limpiar la basura vertida en algún lugar de la casa… mejor siempre evitar esa posibilidad.

No se deje enchufados los pequeños electrodomésticos -cuchillo eléctrico, licuadora, batidora, etc…- en un momento podría hacerse daño o producirlo. Y procúrele vajilla y vasos plásticos o irrompibles, así como cubiertos poco cortantes o punzantes. Es aconsejable que utilice servilleta de tela, podría ingerir la de papel.

EL baño es la segunda zona peligrosa del hogar para un enfermo de Alzheimer, por el alto riesgo de que sufra una caída o pueda cortarse o quemarse. Siempre es preferible un plato de ducha amplio a una bañera, y si es posible instalaremos barras de sujeción dónde pueda apoyarse, tanto en la ducha como cerca del sanitario. Con este fin también nos será útil un taburete plástico en el que sentarle para la ducha, así como alfombrillas antideslizantes.

Seleccione la temperatura del agua y esté atento a un posible cambio de la misma. Los enfermos de Alzheimer pueden tener alterada la percepción del dolor y no darse cuenta de que se están quemando o quedando helados.

Evite en la puerta cerraduras con llave o pasador, si se encierra puede ser complicado sacarle del baño. Guarde los productos de higiene fuera de su alcance, podría ingerirlos. Y sustituya las mamparas de vidrio por una simple cortina, en caso de caída el riesgo de sufrir un daño mayor disminuye.

En el resto de la casa el mayor riesgo es de caídas o golpes. En las fases más avanzadas de la enfermedad será conveniente que él/ella duerma acompañado, y una barandilla de seguridad en la cama evitará una posible caída. Trate de brindarle espacios luminosos y de colores suaves, que le tranquilicen.

En el caso de la televisión deberá supervisar los programas que ve el paciente, tenga en cuenta que para él/ella puede ser difícil distinguir realidad de ficción y eso le puede generar mucha angustia o miedo.

Trate de facilitarle los desplazamientos evitando alfombras en las que pueda tropezar, o un exceso de muebles con los pueda golpearse. Cuidado también con las lámparas -de sobremesa, o de mesilla de noche- podrían caer y producir un incendio, si le es posible fíjelas.

En el exterior de la vivienda el mayor riesgo es que se pierda o que sufra un accidente, para ayudar en este aspecto es conveniente exponer a los vecinos la situación real. Evite que salga solo/a y utilice rutas que le sean muy familiares, eso le ayudará a sentirse más tranquilo. Evite lugares muy abarrotados o ruidosos que podrían excitarle y ponerle nervioso.

Es importante que lleve siempre una identificación encima. En caso de perderse eso ayudará a solucionar la situación mucho más rápidamente. Como el DNI puede perderlo se puede utilizar una pulsera o una chapa con sus datos, e incluso, una etiqueta en sus ropas. Con su nombre, teléfono, dirección y una persona de contacto. En el peor de los casos, si se perdiera, será muy útil una foto actualizada que servirá para distribuirla y ayudar en su búsqueda.

Tenga a mano los teléfonos de emergencia que pueda necesitar, en caso necesario es mejor no tener que perder tiempo buscando los números de la Policía o de Urgencias.

Lo mejor que nos puede ocurrir con todas estas medidas es que nunca tengamos que utilizar esos teléfonos.
entarios

MW

Trailer Documental de " La última estación " - estreno 1 agosto