viernes, 2 de agosto de 2013

Alzheimer, lo mejor es no tener que usar el teléfono de urgencias

La semana pasada iniciamos esta serie de posts acerca de las medidas de seguridad que debemos y podemos implementar para brindar un medio protegido a nuestro familiar con Alzheimer. En esta ocasión ampliaré con más detalle todo lo que podemos ir haciendo en los diversos espacios en los él/ella se mueven.

En casa, la puerta principal. Para evitar que el enfermo pueda salir de casa sin que nos demos cuenta, con el riesgo que eso conlleva de sufrir una pérdida o un accidente, lo mejor es mantener la puerta principal cerrada con llave, ó instalar un cerrojo en la parte alta, dónde él/ella no puedan llegar. Camuflar la puerta, mediante la misma pintura de las paredes, también nos puede ayudar si el tema “puerta” se convierte en algo obsesivo.

Finalmente, instalar un móvil colgando del techo o una campanita que suene al abrir la puerta puede servirnos de aviso, en el caso de que se hubiera quedado sin cerrar la puerta con llave.

La cocina es uno de los lugares más peligrosos de la vivienda, aquí podría quemarse, cortarse, producir un incendio…en fin, es un importante foco de posibles riesgos para la integridad física de nuestro paciente. Acostúmbrese a dejar siempre cerrada la llave general del gas o a instalar un sistema de seguridad si la placa es eléctrica. No deje nunca un fuego encendido si se va a ausentar de la cocina y el enfermo puede acceder a ella: podría quemarse o producir un incendio al colocar cualquier objeto sobre el fuego.

Los objetos cortantes son otro riesgo a tener en cuenta, procure no dejar a su alcance tijeras o cuchillos. Trate de almacenar los productos de limpieza fuera de su alcance, y lo mismo se aplica a cerillas o encendedores.
No deje a la vista objetos que puedan confundirle como frutas artificiales.

Mantenga la basura fuera de su vista y a ser posible en lugar seguro, puede ocurrir que tenga que rescatar cualquier objeto del cubo o que limpiar la basura vertida en algún lugar de la casa… mejor siempre evitar esa posibilidad.

No se deje enchufados los pequeños electrodomésticos -cuchillo eléctrico, licuadora, batidora, etc…- en un momento podría hacerse daño o producirlo. Y procúrele vajilla y vasos plásticos o irrompibles, así como cubiertos poco cortantes o punzantes. Es aconsejable que utilice servilleta de tela, podría ingerir la de papel.

EL baño es la segunda zona peligrosa del hogar para un enfermo de Alzheimer, por el alto riesgo de que sufra una caída o pueda cortarse o quemarse. Siempre es preferible un plato de ducha amplio a una bañera, y si es posible instalaremos barras de sujeción dónde pueda apoyarse, tanto en la ducha como cerca del sanitario. Con este fin también nos será útil un taburete plástico en el que sentarle para la ducha, así como alfombrillas antideslizantes.

Seleccione la temperatura del agua y esté atento a un posible cambio de la misma. Los enfermos de Alzheimer pueden tener alterada la percepción del dolor y no darse cuenta de que se están quemando o quedando helados.

Evite en la puerta cerraduras con llave o pasador, si se encierra puede ser complicado sacarle del baño. Guarde los productos de higiene fuera de su alcance, podría ingerirlos. Y sustituya las mamparas de vidrio por una simple cortina, en caso de caída el riesgo de sufrir un daño mayor disminuye.

En el resto de la casa el mayor riesgo es de caídas o golpes. En las fases más avanzadas de la enfermedad será conveniente que él/ella duerma acompañado, y una barandilla de seguridad en la cama evitará una posible caída. Trate de brindarle espacios luminosos y de colores suaves, que le tranquilicen.

En el caso de la televisión deberá supervisar los programas que ve el paciente, tenga en cuenta que para él/ella puede ser difícil distinguir realidad de ficción y eso le puede generar mucha angustia o miedo.

Trate de facilitarle los desplazamientos evitando alfombras en las que pueda tropezar, o un exceso de muebles con los pueda golpearse. Cuidado también con las lámparas -de sobremesa, o de mesilla de noche- podrían caer y producir un incendio, si le es posible fíjelas.

En el exterior de la vivienda el mayor riesgo es que se pierda o que sufra un accidente, para ayudar en este aspecto es conveniente exponer a los vecinos la situación real. Evite que salga solo/a y utilice rutas que le sean muy familiares, eso le ayudará a sentirse más tranquilo. Evite lugares muy abarrotados o ruidosos que podrían excitarle y ponerle nervioso.

Es importante que lleve siempre una identificación encima. En caso de perderse eso ayudará a solucionar la situación mucho más rápidamente. Como el DNI puede perderlo se puede utilizar una pulsera o una chapa con sus datos, e incluso, una etiqueta en sus ropas. Con su nombre, teléfono, dirección y una persona de contacto. En el peor de los casos, si se perdiera, será muy útil una foto actualizada que servirá para distribuirla y ayudar en su búsqueda.

Tenga a mano los teléfonos de emergencia que pueda necesitar, en caso necesario es mejor no tener que perder tiempo buscando los números de la Policía o de Urgencias.

Lo mejor que nos puede ocurrir con todas estas medidas es que nunca tengamos que utilizar esos teléfonos.
entarios

MW

Trailer Documental de " La última estación " - estreno 1 agosto


jueves, 1 de agosto de 2013

Informe Alzheimer en Uruguay


Buenas noticias sobre el Alzheimer

la frecuencia de esta enfermedad cerebral incurable, que afecta sobre todo a las personas mayores, podría ser menor de lo previsto, y su riesgo se reduciría si se retrasa la jubilación, revelan estudios.
Mejor aún, los mayores de 90 años estarían incluso más alerta mentalmente que los nonagenarios de hace 10 años, indica un estudio realizado hace poco por investigadores en Dinamarca.
Aunque aún no existe un tratamiento eficaz para tratar o retrasar el Alzheimer – una enfermedad neurodegenerativa que provoca pérdida de memoria, una disminución de las funciones cerebrales y hasta una modificación de la personalidad -, investigaciones arrojan, al fin, algunas luces de esperanza.
Según un estudio británico publicado el martes en la revista científica The Lancet, el porcentaje de personas de 65 años o mayores que padecen Alzheimer habría bajado en Gran Bretaña casi un 25% en un lapso de 20 años, pasando de 8.3% a 6.5%.
Los investigadores, dirigidos por la doctora Carol Brayne del Instituto de Salud Pública de la Universidad de Cambridge, compararon dos grupos de unas 7,000 personas en las mismas regiones de Inglaterra y Gales. El primer estudio fue realizado a comienzos de los años 1990 y el segundo entre 2008 y 2011.
En base a las estadísticas obtenidas en los dos estudios, los expertos concluyeron que el número de enfermos de Alzheimer en Gran Bretaña se elevó a 884,000 en el 2008, mientras que la cifra de afectados por el Alzheimer bajó a 670,000 en el 2011.
Las cifras provocaron optimismo al sugerir que 114,000 personas menos estarían afectadas por esa terrible enfermedad en el Reino Unido.
La noticia es tanto más importante cuanto que va en contra de una serie de proyecciones actuales: la mayoría de gobiernos europeos se dispone a elaborar programas específicos contra el Alzheimer que se basan en proyecciones que sugieren una fuerte alza del número de enfermos.
Según estimaciones proporcionadas en marzo por los protagonistas de un proyecto europeo de cooperación sobre la enfermedad del Alzheimer, más de 10 millones de personas mayores de 65 años podrían sufrir Alzheimer en 2040 en Europa, contra 6.3 millones en 2011.
Otra buena noticia vendría de estudios que apuntan a que aplazar la fecha de jubilación contribuiría a retrasar el Alzheimer.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por el Instituto francés de la Salud y la Investigación Médica (Inserm), cuyos resultados preliminares fueron presentados esta semana en Boston, en el nordeste de Estados Unidos, durante la Conferencia de la Asociación Internacional del Alzheimer.
Este estudio, que se realizó con 429,000 personas, concluyó que cada año adicional de trabajo después de cumplir los 60 años reduciría casi un 3% el riesgo de padecer esa enfermedad cerebral irreversible y progresiva, que destruye paulatinamente la memoria y las habilidades cognitivas.
“Nuestros datos demuestran que una edad tardía de jubilación está asociada a una disminución altamente significativa del riesgo de demencia”, subrayó Carole Dufouil, quien dirigió el estudio del Inserm.
Anteriores investigaciones epidemiológicas demostraron que personas que tienen un nivel alto de estudios o actividades estimulantes en el plano cognitivo tienen menos riesgo de desarrollar la enfermedad del Alzheimer.
“La hipótesis evocada con más frecuencia es que los estímulos (intelectuales) contribuirían a preservar la reserva cognitiva, retrasando así las consecuencias clínicas de anomalías cerebrale”, explicó la investigadora francesa.
Más allá de la estimulación cognitiva, la actividad profesional permite mantener una red social, factor también asociado por ciertos estudios a “un menor riesgo de demencia”, señaló la investigadora.

El riesgo de demencia aumenta con la sordera

A medida que crece la expectativa de vida de la población y la gente vive hasta una mayor edad, la demencia senil amenaza con convertirse en una epidemia global. Algunas proyecciones calculan que para el año 2050, una de cada treinta personas sufrirá esta enfermedad. De ahí que existen en este momento numerosos estudios sobre el tema. Y en este contexto uno de ellos acaba de arrojar un dato revelador: la demencia y la sordera tendrían algún punto en común.
Una reciente investigación basada en el seguimiento casi dos mil adultos mayores a lo largo de quince años dejó en evidencia que quienes sufrían una disminución auditiva perdían su capacidad cognitiva a un ritmo hasta un 40% más rápido que las personas con audición normal.
El estudio, realizado por médicos de la facultad de Medicina de Johns Hopkins, vino a confirmar los resultados de un trabajo previo del mismo equipo de investigación. En él ya se había advertido entre la sordera y la demencia una correlación que se mantenía incluso descartando edad, diabetes e hipertensión, entre otros factores asociados a la demencia senil.
“En comparación con las personas que oyen normalmente, los individuos con pérdida auditiva leve, moderada y severa tuvieron respectivamente 2, 3 y 5 veces más riesgo de desarrollar demencia en el curso del estudio”, explicó el doctor Frank Lin, principal responsable de la investigación.
En su intento por explicar este fenómeno, el equipo del doctor Lin desarrolló tres hipótesis que se busca ahora evaluar. La primera de ellas apunta al aislamiento social que suele causar la pérdida de audición y que constituye un factor conocido de demencia. Otra posible explicación pasa por la sobrecarga cognitiva que sufren las personas sordas al intentar entender lo que les dicen. Y la tercera teoría señala como posible responsable a algún proceso patológico que la demencia y la sordera podrían tener en común.
Lo cierto es que tanto el primero como el segundo estudio revelaron un dato llamativo: el uso de audífonos no reduciría las chances de sufrir demencia, por lo cual la relación entre la sordera y el deterioro cognitivo no sería en principio causal.
CALIDAD DE VIDA
Aunque sin duda muy valioso, “el estudio sólo demuestra una asociación entre las variables de disminución auditiva y aumento de riesgo de demencia. No se ha podido comprobar aún que la pérdida auditiva sea un verdadero factor de riesgo”, aclara el doctor Diego Sarasola, director del Instituto de Neurociencias Alexander Luria, quien menciona que el hecho de que el uso de audífonos no incida en los resultados socava esa posibilidad.
“Para que se demuestre una relación causal debería realizarse un estudio prospectivo con casos control donde se vea que quienes usaron audífonos tuvieron menor incidencia de demencia que aquellos que no”, señala el investigador.
Pero más allá de que el estudio no demuestra que la hipoacusia sea un factor de riesgo -dice Sarasola-, es muy importante hacer hincapié en el peso que tiene como factor de aislamiento social. Con frecuencia vemos en la consulta a pacientes que dejan de ir a reuniones familiares o no participan al estar en ellas debido a la dificultad que tienen para procesar la información de varias voces a la vez”. Y esto si atenta contra su calidad de vida, como ha sido demostrado en más de una investigación.
Deterioro
Los adultos mayores que sufren alguna pérdida de audición pierden su capacidad cognitiva a un ritmo hasta un 40% más rápido que aquellos que oyen normalmente, según revela un reciente estudio realizado por médicos de la Facultad de Medicina Johns Hopkins

eldia

martes, 30 de julio de 2013

Aplicaciones móviles para cuidadores

LISTA DE APLIS
Los colectivos con necesidades específicas se han convertido, en los últimos dos años, en un gran nicho de mercado para las empresas de desarrollo de software para dispositivos móviles. Concretamente, la aparición de APPS sobre temas de salud se ha incrementado considerablemente y, a día de hoy, más de 500 millones de personas tienen descargada en su terminal algún tipo de aplicación relacionada con la citada temática.
El progresivo aumento del número de personas afectadas por la enfermedad de Alzhéimer, consecuencia lógica del envejecimiento de la población, ha motivado que las empresas dedicadas al sector de la telefonía apuesten por desarrollar herramientas concretas para este tipo de demencia. Así, las personas que se encargan del cuidado del enfermo disponen de un gran número de aplicaciones cuyo uso permite, entre otras cosas, contactar con otros cuidadores y asociaciones de familiares; localizar centros de día y residencias; acceder a información sobre relajación, comunicación y terapia familiar, entrenamientos de memoria y cuidados de enfermería; y conocer mejor los síntomas, el tratamiento y las medidas de prevención del alzhéimer y de las otras demencias. Además, algunas de estas aplicaciones aportan cumplida información sobre las conferencias de la Asociación Internacional de Alzheimer y los progresos en la lucha contra la enfermedad.
En el siguiente enlace les ofrecemos un variado catálogo de aplicaciones móviles gratuitas destinadas a proporcionar a cuidadores y familiares herramientas tecnológicas para mejorar la atención, cuidados y seguridad del enfermo, así como información extensa y actualizada sobre diferentes recursos relacionados con el alzhéimer y otras demencias.

CRE Alzheimer

Descubierto en Can Ruti La demencia con Cuerpos de Lewy (DCL), la segunda causa más grave de deterioro psíquico patológico tras el mal de Alzh

La demencia con Cuerpos de Lewy (DCL), la segunda causa más grave de deterioro psíquico patológico tras el mal de Alzheimer, está causada, entre otros factores, por una alteración genética que ha sido identificada por científicos del Institut de Ciències de la Salut vinculado al Hospital Germans Trias i Pujol, Can Ruti, de Badalona. El hallazgo, que ha sido patentado en forma de biomarcador por la compañía farmacéutica Grifols, permitirá diagnosticar acertadamente el tipo de demencia que sufren algunos pacientes que en ocasiones son erróneamente tratados con los fármacos que atenúan los signos del alzhéimer. El gen vinculado a la DCL se ha detectado en el 20% de los afectados por esta demencia.
Los síntomas que manifiesta un persona que sufre DCL son muy similares a los de quien ha enfermado de alzhéimer. En ambos casos, se produce un deterioro progresivo de la capacidad mental, lo que afecta a la memoria, los procesos del pensamiento, la conducta y la actividad física. Esas semejanzas entre ambas demencias provocan que muchos pacientes con DCL hayan sido diagnosticados como enfermos de alzhéimer, ya que es la alteración neuropsíquica más frecuente. Utilizados inadecuadamente, los fármacos que atenúan el alzhéimer provocan unos graves efectos adversos que, en muchas ocasiones, empeoran la enfermedad de origen. Hasta ahora, no existía una prueba eficaz para determinar si la demencia de la que se sospecha es DCL o alzhéimer.
El biomarcador identificado en Can Ruti se halló en muestras de cerebro de cadáver de enfermos que sufrían DCL, en el que se observaron alteraciones en la manifestación de la enzima butirilcolinesterasa. Este dato indicó que podrían existir alteraciones genéticas específicas, que se confirmaron. El biomarcador de Grifols se encuentra en la última fase de su validación, función que realizan neurólogos de Can Ruti y del Hospital de Bellvitge. El objetivo es ofrecer a los hospitales una herramienta que diagnostique certeramente la DCL, indicó la neuróloga Katrin Beyer, de Can Ruti, coordinadora de la investigación.

ÀNGELS GALLARDO